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COMUNICACIÓN Y PRENSA
N O T I C I A S
CRóNICA | Seminario «A prostitución feminina: propostas e intervención»
El debate más antiguo del mundo
[ La Voz de Galicia 03/07/2004 ]

La UE se mueve entre dos modelos fundamentales a la hora de tratar la prostitución: el abolicionista que se puede ver en ciudades como Madrid o el legalizador holandés

* Un «espanto» que no lo es tanto cuanto más al norte de Europa
* Los legalizadores no bajan la guardia frente a las mafias y la delincuencia

Nacho Mirás

La prostitución puede ser explotación, puede ser negocio, puede ser una actividad laboral o puede ser una vileza moral, todo depende de quién la valore y con qué criterios. Si para unos hay que erradicarla, para otros hay que regularla. Abolición o normalización.

En el seminario A prostitución feminina: propostas e intervención, que se desarrolla hasta mañana en Santiago bajo el patrocinio de la Consellería de Familia, quedó claro que las posturas que se pueden dar en España no tienen nada que ver con las apuestas que se toman en países como Holanda. Si son mejores unas o las otras es una pregunta que no tiene una única respuesta.

Asunción Miura es una de las ponentes que intervinieron ayer en las jornadas de Compostela. Directora gerente del Servicio de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Madrid, describió el modelo por el que apuesta en la capital de España el gobierno de Alberto Ruiz Gallardón para enfrentarse a la realidad de la prostitución. Y el término «enfrentar» es en este caso el elegido por el consistorio madrileño, ya que el objetivo del alcalde es, en palabras de Asunción Miura «erradicar la prostitución porque supone un atentado contra los derechos humanos».

Pioneros

El plan madrileño sobre prostitución es pionero. En él están implicados tres departamentos municipales: Empleo, Seguridad Ciudadana y Economía. Asunción Miura explica que se parte de la premisa de que «no es posible» erradicar la prostitución, pero sí lo es «conseguir, a corto y medio plazo, que Madrid no sea un destino fácil ni cómodo», ni para las redes que trafican con mujeres, ni para los proxenetas, ni para los clientes.

En el apartado dedicado a hacer que el cliente que recurre a la prostitución no lo tenga fácil, el Ayuntamiento madrileño apuesta por endurecer las inspecciones, por la investigación y por los controles sobre los lugares y las zonas donde se practica esta actividad.

Unidad móvil

El apoyo a las prostitutas se realiza a través de una unidad móvil que aúna los servicios de atención y derivación, donde se escucha a las mujeres y se las orienta sobre las posibilidades que tienen para salir de ese mundo. Las que ya han tomado la decisión pueden acceder a programas de empleo y formación remunerada.
También se están diseñando campañas orientadas a informar a los clientes: «Si muchos hombres supieran los efectos que causa la prostitución en estas mujeres, no lo harían», explica Asunción Miura.

Los legalizadores no bajan la guardia frente a las mafias y la delincuencia

Desde el año 2002, el Código Penal holandés no contempla la prostitución voluntaria como asunto criminal, según lo expuesto ayer en Santiago por Marieke Van Doorninck. «El núcleo fundamental del crimen es la coacción, no la prestación social», de ahí que muchos esfuerzos se encaminen a llevar a los tribunales a los artífices de la prostitución involuntaria.

En Holanda, los ayuntamientos son los responsables de las políticas de prostitución. Y, a diferencia de lo que ocurre en España, los establecimientos donde se ejerce la prostitución voluntaria se rigen por un sistema de licencias municipales como el que se aplica a bares o cafeterías, pero con sus particularidades.

Normativa local

Así, para que uno de estos locales pueda funcionar se deben acatar una planificación urbanística (no vale en cualquier parte); unas condiciones de seguridad, sanitarias y de higiene; y una gestión del negocio en el que se garantice la integridad de las mujeres en todo momento. Las prostitutas tienen cobertura legal para elegir qué hacen y con quién lo hacen. El propietario de uno de estos negocios, además, no puede tener antecedentes penales.
Si no se cumplen estas medidas, el cierre es inmediato, como también lo es, sin posibilidad de reapertura, que se detecte a menores ejerciendo la prostitución. El programa del seminario de Santiago sigue hoy con intervenciones centradas en el prostituidor y en la justicia. El periodista Antonio Salas, autor del reportaje Esclavas del Vudú, entrará por videoconferencia y comentará su trabajo.


SOCIEDAD

Un «espanto» que no lo es tanto cuanto más al norte de Europa

La directora del Servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid cree firmemente que la prostitución «no es una actividad cualquiera» y que causa efectos «espantosos» en las mujeres que la ejercitan. Esa visión, sin embargo, es completamente diferente en otros países europeos, como por ejemplo Holanda.
Marieke Van Doorninck, consultora de un instituto holandés especializado en temas de prostitución, describió otra manera de entender esa actividad que también es pionera, y que no va tanto al fondo como a la forma.
«En Holanda hemos tolerado durante mucho tiempo la industria del sexo, pero eso ha cambiado. Los holandeses decidimos que lo adecuado era legalizar el negocio y reglamentar esta actividad», aseguró la experta.

Abolición

Con esta premisa, se abolió la prohibición que imperaba sobre los burdeles, y se consiguió abrir una vía para la emancipación laboral de quienes se dedican a la prostitución, de modo que no tengan que depender laboralmente de los delincuentes que regentaban estos establecimientos ilegales
Al mismo tiempo, esa medida ha permitido que las prostitutas holandesas tengan la posibilidad de acceso a los derechos laborales que cualquier otro trabajador de su país. Y, también, claro, de las mismas obligaciones en lo que se refiere a fiscalidad y seguridad social.