La llaman la profesión más vieja del mundo y existe en todo el orbe terráqueo: desde la exquisitez de la geishas niponas -que tenían un exhaustivo entrenamiento para hacer del placer un arte-, pasando por las cortesanas del XVI y del XVII que ‘atendían’ tanto a la nobleza como a la oligarquía religiosa del momento -en Italia sus mejores clientes eran estos últimos-, hasta la denunciable situación en la actualidad -con el tráfico de mujeres en la punta del iceberg de la denigración humana-.
La prostitución, a fuerza de penada y perseguida (como afirman quienes reclaman su legalización) se encuentra unida a la sociedad por el cordón umbilical de la delincuencia, pero es admitida ‘in situ’ a través de descarados reclamos publicitaros con los que ya nadie se rasga las vestiduras pero cuya acción final sigue estando al margen de las leyes. La ONG Médicos del Mundo ha presentado un informe que permite dibujar un perfil de la prostitución en Málaga.
Sus cooperantes asistieron en 2005 a un total de 1.065 personas entre mujeres, hombres y transexuales, habiendo realizado 4.220 atenciones. A primera vista ha aumentado sustancialmente la presencia de latinoamericanos y de ciudadanos de Europa del Este y también la práctica de esta actividad en clubes de alterne y pisos, habiéndose detectado una disminución en los casos de sida. Por edades, la mayoría se sitúa entre los 25 y los 34 años, seguido del grupo de 18 a 24 años.
Sólo en el polígono Guadalhorce la actividad se practica únicamente en la calle, mientras que en el resto, bien se desarrolla de forma directa en clubes o pisos, como ocurre en Torremolinos, Pizarra, Vélez Málaga o Ciudad Jardín, o bien se combinan ambas modalidades, como es el caso de Alameda de Colón o Torre del Mar, según la ONG; y es que la persecución policial es mucho mayor para quienes detentan menos recursos y sólo tienen la propia e insegura calle como centro de trabajo.
Estos datos evidencian una actividad que genera conflictos sociales, pero que está ahí y, por lo tanto, debe considerarse para la defensa de quienes no tienen más remedio que practicarla, para persecución de las mafias y por salud ciudadana.